Para autónomos y freelance

Cuando gestionas tus clientes solo, cada correo importa el doble.

Un equipo puede permitirse que algunos correos no funcionen. Un autónomo no. Cada comunicación con un cliente es también una decisión sobre la relación y el negocio.

Autónomo joven trabajando en su escritura comercial en un espacio de trabajo luminoso con plantas

La realidad del autónomo es distinta a la del equipo de ventas

En un equipo, hay roles especializados: alguien que prospecta, alguien que hace seguimiento, alguien que gestiona incidencias. El autónomo hace todo eso con el mismo tiempo y la misma energía. Y además tiene que cobrar.

Eso significa que sus textos necesitan ser más eficientes. No pueden permitirse ser largos, vagos o demasiado formales. Y los mensajes de cobro tienen una carga emocional adicional cuando el que los envía es también quien hizo el trabajo y conoce personalmente al cliente.

El taller tiene en cuenta estas diferencias. Los ejemplos que se trabajan incluyen situaciones propias del trabajo autónomo: presupuestos que no reciben respuesta, clientes que retrasan pagos sin razón aparente, proyectos que se alargan sin que nadie lo haya acordado por escrito.

Situaciones reales

Qué situaciones se trabajan en el taller

El presupuesto que no recibe respuesta

Cómo hacer un seguimiento que no parezca desesperado y que ayude al cliente a tomar una decisión.

El proyecto que se amplía sin acuerdo

Cómo comunicar por escrito un cambio de alcance sin generar conflicto y sin parecer inflexible.

La factura que no se paga

La secuencia de mensajes desde el recordatorio amable hasta la solicitud formal, con el tono adecuado en cada paso.

El cliente que pide revisiones indefinidas

Cómo poner límites claros por escrito sin dañar la relación ni perder el proyecto.

La propuesta que no convence

Qué hace que una propuesta de servicios genere confianza y qué hace que genere dudas, aunque el trabajo sea el mismo.

Formato y encaje

Pensado para quienes trabajan por su cuenta

El taller es online y se realiza cuatro martes por la tarde, un formato que se adapta a quienes tienen jornadas variables. No hay que pedir días libres ni reorganizar la agenda de forma drástica.

El grupo de participantes es pequeño para permitir que cada persona trabaje sus propios textos. No es una conferencia: es una sesión de trabajo en la que la participación es parte del proceso.

Los autónomos que asisten habitualmente trabajan en sectores como diseño, consultoría, formación, comunicación, servicios técnicos y servicios creativos. El taller no está especializado en un sector concreto porque los principios de la escritura comercial son transferibles.

Preguntar sobre el taller

El taller puede encajarte si...

  • Gestionas tu propia cartera de clientes
  • Escribes correos y propuestas con regularidad
  • Has tenido dificultad para cobrar a tiempo
  • Envías seguimientos que no obtienen respuesta
  • Quieres mejorar cómo presentas tus servicios por escrito
  • Puedes asistir cuatro martes por la tarde en formato online

¿Tienes dudas sobre si el taller encaja con tu situación? Escríbenos.

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